La pareja de guirres vuelve a criar en Timanfaya lejos de la presencia humana

Después de más de veinte años sin nidificar en la zona, el guirre regresó a Timanfaya en 2022. Ahora, la misma pareja que volvió a criar en 2024 ha iniciado nuevamente su proceso reproductivo en 2026, consolidando un avance que los expertos califican de “incipiente”, pero muy significativo para la conservación de esta subespecie única en el mundo.

El consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata, valoró el acontecimiento como “una excelente noticia para Canarias y para la conservación de nuestra biodiversidad”, destacando además que la evolución en Lanzarote complementa el importante crecimiento experimentado en Fuerteventura durante las últimas décadas.

Los trabajos de seguimiento desarrollados por técnicos especializados muestran que la reproducción comenzó a principios de enero en el mismo territorio elegido hace dos años. Durante esta etapa, la pareja dedica semanas a reforzar vínculos, acondicionar el nido y preparar la incubación, uno de los periodos más sensibles para la supervivencia de la puesta.

Los especialistas advierten de que la presencia humana puede resultar determinante para el éxito o fracaso de la reproducción. Los ruidos provocados por vehículos, perros sueltos o personas fuera de los senderos señalizados generan estrés en estas aves y pueden provocar el abandono del nido, dejando los huevos o pollos expuestos a depredadores y cambios bruscos de temperatura.

Por ello, los expertos insisten en la necesidad de respetar los caminos marcados y disfrutar de la naturaleza en silencio, especialmente durante la época de nidificación.

El técnico de campo Walo Moreno, que lleva catorce años estudiando el guirre en Canarias, recuerda que la productividad de esta especie sigue siendo baja: solo cuatro de cada diez parejas logran sacar adelante un pollo. Aun así, subraya que las medidas de conservación impulsadas por el Gobierno de Canarias y los cabildos están permitiendo recuperar progresivamente la población, con entre 30 y 40 nuevos ejemplares cada año.

El guirre, nombre tradicional canario del alimoche, es la única rapaz estrictamente carroñera del archipiélago y una subespecie exclusiva de Canarias, diferenciada genética y morfológicamente del resto de poblaciones del mundo. Más robusto y adaptado a las condiciones áridas de las islas, se ha convertido además en un símbolo del patrimonio natural canario y de la fragilidad de sus ecosistemas

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