Vicenta Bravo, un ejemplo de vida y tradición en el pueblo de Femés

El Ayuntamiento de Yaiza ha destacado la trayectoria vital de Vicenta Bravo Marrero, vecina de Femés que, a punto de cumplir 87 años, continúa siendo una figura de referencia por su dedicación al trabajo, la familia y la conservación de las tradiciones del sur de Lanzarote.

La salinera y cocinera recibió recientemente el reconocimiento Jameo de Oro 2026, en el ámbito patrimonial, una distinción concedida por el Cabildo de Lanzarote a propuesta del municipio de Yaiza. El alcalde, Óscar Noda, defendió la candidatura de Vicenta como reconocimiento a una vida vinculada al esfuerzo, la cultura popular y los oficios tradicionales de la isla.

El regidor municipal visitó a la homenajeada en su domicilio para trasladarle el reconocimiento en compañía de varios concejales del Ayuntamiento de Yaiza. Durante el encuentro, Noda destacó la importancia de su historia personal y aseguró que “faltan palabras para describir su calidad humana, capacidad de trabajo y fuerza de superación”.

Una vida ligada al mar y a Femés

Vicenta Bravo Marrero nació en 1939 y su trayectoria está estrechamente vinculada al pueblo de Femés. Madre de trece hijos y viuda desde los 52 años, afrontó una vida marcada por las dificultades económicas y personales de una época en la que el trabajo doméstico y familiar recaía principalmente sobre las mujeres.

Además de su papel como cuidadora de su familia, Vicenta fue una reconocida salinera, un oficio tradicional que aprendió desde niña junto a su madre y su abuela. Recuerda acudir a los charcos para recoger sal acompañada de una camella y comenzar en abril los trabajos de preparación de las salinas para su posterior venta.

Su relación con la gastronomía también forma parte de su legado. Durante años estuvo al frente del restaurante Casa Emiliano, en Femés, donde se convirtió en una cocinera reconocida por platos tradicionales como el cabrito y el conejo.

La homenajeada ya había recibido otro reconocimiento en 2025 durante los actos conmemorativos del 50 aniversario del Parque Nacional de Timanfaya. Su trayectoria representa la memoria de una generación vinculada a los antiguos oficios de Lanzarote y a la preservación de las costumbres del medio rural insular.