Las lesiones infantiles aumentan hasta un 40% durante el verano

El verano trae consigo más horas de juego, actividades al aire libre, playa, piscina y deporte para los niños, pero también un aumento de las lesiones traumatológicas infantiles. Durante esta época se incrementan las consultas por fracturas, esguinces, heridas y golpes relacionados con las actividades propias de las vacaciones.

Según la información facilitada por el Hospital Universitario Vithas Las Palmas, distintos estudios apuntan a incrementos de entre un 20% y un 40% de las consultas de traumatología infantil respecto a otras épocas del año. Entre las referencias citadas figura el Estudio Escolar de Dinamarca sobre Salud Infantil, Actividad Física y Rendimiento Motor.

El doctor Héctor Almeida, responsable de la nueva Unidad de Traumatología Pediátrica del centro hospitalario, explica que el mayor tiempo libre y el aumento de la actividad física están detrás de buena parte de estas lesiones. Bicicletas, patinetes, monopatines, deportes y actividades acuáticas forman parte de los escenarios donde pueden producirse.

Entre las lesiones más habituales se encuentran las fracturas de muñeca y antebrazo tras caídas, los esguinces de tobillo, las fracturas de codo en los niños más pequeños, las heridas y cortes en playas, piscinas y parques, así como las luxaciones, lesiones de dedos, golpes y contusiones.

En las zonas costeras también pueden producirse lesiones relacionadas con deportes acuáticos, saltos al agua o caídas sobre superficies rocosas.

El tratamiento depende de la gravedad. En contusiones y esguinces leves pueden utilizarse medidas como reposo relativo, frío local durante 15-20 minutos varias veces al día y elevación de la extremidad. Las fracturas y lesiones de mayor importancia pueden requerir férulas, yesos o incluso cirugía.

En caso de necesitar inmovilización, existen además modelos de yeso resistentes al agua que permiten al niño ducharse y disfrutar de la piscina o la playa con menos limitaciones.

Los especialistas recomiendan consultar ante dolor intenso o persistente, incapacidad para apoyar una pierna o utilizar un brazo, deformidad visible, hinchazón importante, pérdida de movilidad o heridas profundas. En los niños pequeños, otro signo de alerta puede ser que dejen de utilizar una extremidad o rechacen caminar.