Las playas de Lanzarote y La Graciosa, entre los sitios donde no se podrá fumar
La futura reforma de la Ley Antitabaco supondrá un importante cambio en los hábitos de fumadores y no fumadores si culmina su tramitación parlamentaria. El Consejo de Ministros aprobó ayer martes el proyecto de ley que actualizará la normativa vigente desde 2005, incorporando nuevas restricciones que afectarán a espacios públicos muy frecuentados en islas como Lanzarote y La Graciosa, donde las playas, las terrazas y las zonas turísticas concentran buena parte de la actividad diaria.
Entre las principales novedades destaca la ampliación de los espacios libres de humo. La futura norma prohibirá fumar no solo en las terrazas de bares y restaurantes, sino también en playas, piscinas de uso colectivo, campus universitarios, instalaciones deportivas, parques nacionales, espacios exteriores de ocio, marquesinas de transporte público, andenes, centros de trabajo y vehículos destinados al transporte de viajeros, como taxis y VTC.

Además, se establece una distancia mínima de 15 metros respecto a los accesos de edificios públicos, centros sanitarios, educativos, culturales y deportivos, así como de parques y áreas infantiles, donde tampoco estará permitido fumar.
Nuevas restricciones para vapeadores y bolsas de nicotina
Otro de los cambios más relevantes es que la legislación equiparará el tratamiento de todos los productos relacionados con el tabaco. De este modo, cigarrillos electrónicos, vapeadores, dispositivos de tabaco calentado, bolsas de nicotina y productos de hierbas estarán sujetos prácticamente a las mismas limitaciones que el tabaco tradicional, tanto en su consumo como en su publicidad y comercialización.
La reforma también incorpora por primera vez la prohibición expresa de que los menores de 18 años consuman productos del tabaco. Hasta ahora, la legislación impedía su venta y suministro, pero no recogía de forma específica la prohibición de su consumo.
Asimismo, se endurecen las restricciones a la publicidad y promoción, especialmente en internet y redes sociales, donde la norma pretende frenar la difusión de estos productos a través de campañas comerciales o de creadores de contenido dirigidas al público joven. También se limitarán los puntos de venta, que deberán estar autorizados y cumplir nuevos requisitos.
El proyecto legislativo forma parte del Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027 y busca adaptar la normativa a las nuevas formas de consumo de nicotina, reforzar la protección de la infancia y reducir la exposición involuntaria al humo y a las emisiones de estos dispositivos.
Según las estimaciones del Gobierno, la aplicación de estas medidas podría generar un ahorro sanitario de entre 100 y 200 millones de euros anuales gracias a la reducción de enfermedades asociadas al consumo de tabaco y nicotina. Antes de su entrada en vigor, la norma deberá superar su tramitación en las Cortes Generales y recibir la aprobación definitiva del Parlamento.






