La divertida noche de San Juan, entre amigos, tradiciones y supersticiones

Los pescadores lanzaroteños solían ir a calar en días especiales para tener garantizado el convite en fechas muy señaladas como la víspera de San Juan, donde era común saborear pejines o jareas secas. Las hogueras, como ahora, salían ir coronadas por un muñeco (Facundo) que prende con el resto de las maderas para que algún que otro pueda luego saltar sobre las cenizas, pidiendo deseos.

Numerosas son las costumbres unidas a esta festividad, si bien muchas de ellas han quedado en desuso. Pero recordamos algunas…

Una de ellas era la de reunir hojas y plantas aromáticas como el romero, sándalo, pétalos de rosas, hojas de malva fina, malvarrosa etc., poniéndolas en un recipiente con agua, que se deja al sereno toda la noche, para que al despuntar el día cada miembro de la familia se lave la cara y quede purificado.

Igual de antigua era para los lanzaroteños la tradición de escoger una rama de dentro del agua, y con ella se va rociando cada rincón de la casa y animales si los hubiere. Son rituales, basados en la creencia, de obtener la purificación a través del agua, tanto para las personas, como para los animales o el hogar.

Otra tradición ligada a la magia que envuelve la víspera de San Juan, era la de llevar a los niños aquejados de hernias para pasarlos por el mimbre. Por ejemplo, se iba a la zona de “Bermejos” (San Bartolomé), antes de salir el sol y entre viñedos daba comienzo el rito, que consistía en abrir una vara de membrillo a la mitad y apadrinado por dos personas cuyos nombres fueran bíblicos, se pasaba al niño/a tres veces entre las dos mitades de la vara con el siguiente rezado, “María, ahí te mando a este niño roto y quebrado para que me lo devuelvas curado” una vez hecho el ritual, se unía las partes con hilo de lana y se plantaba; si brotaba, el niño se recuperaba.

También para las jóvenes casaderas, la noche se convertía en especial, con un sencillo ritual para saber quién se convertiría en el candidato. La moza, ponía en agua papeles con nombres de los posibles pretendientes, si al amanecer, uno de los papeles se había abierto, el nombre que llevara escrito correspondería con el futuro marido o candidato.

Ritos para predecir el futuro

Además se conocen ritos, practicados en la noche de San Juan lanzaroteña, para predecir la economía que le iba a deparar a este noviazgo, poniendo tres papas debajo de la cama: una pelada, otra a medio pelar y la otra sin pelar, con los ojos cerrados se escogía una, si tocaba la pelada, mal augurio, pero si era alguna de las otras se presagiaba un futuro halagüeño.

El tiempo, igualmente se predecía, poniendo al sereno 12 montoncitos de sal, uno por cada mes del año y dependiendo de cómo amanecía así sería el pronóstico, si el mes correspondiente aparecía deshecho, iba a llover abundantemente y si solo se mostraba algo diluido, barruntaba lluvias escasas, y si permanecía intacto, tocaba año de sequía.

Para los mayores también había una predicción que suponía nada más levantarse abrir el brocal del aljibe y mirarse en el agua, si aparecía su figura reflejada a modo de espejo, con gran satisfacción decía, “este año ya sé que no me muero”.

Son algunas de las curiosidades en torno a la noche de San Juan Bautista, jornada especialmente celebrada en el municipio de Haría, o en Playa Honda (San Bartolomé), si bien se festeja en toda la Isla.

(Fuente: Archivo Histórico de San Bartolomé).

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