Cómo prevenir el síndrome de la clase turista en los vuelos largos

Con la llegada del verano y el aumento de los desplazamientos aéreos, los especialistas vuelven a poner el foco sobre el denominado síndrome de la clase turista, una afección relacionada con la formación de coágulos en las venas de las piernas durante vuelos de larga duración debido a la inmovilidad prolongada.

Aunque su incidencia es relativamente baja -se estima que afecta a entre uno y 2,5 pasajeros por cada 10.000 viajeros aéreos- sus posibles consecuencias pueden llegar a ser graves si no se detecta y trata a tiempo.

El doctor Ferrán Pla, especialista en Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Universitario Vithas Las Palmas y miembro del Instituto Cardiovascular Vithas, explica que el problema se produce cuando la circulación venosa se ralentiza por permanecer sentado durante muchas horas.

Según detalla, la contracción de los músculos de las piernas desempeña un papel fundamental en el retorno de la sangre hacia el corazón. Durante los vuelos, la posición sentada y la falta de movimiento dificultan este proceso, favoreciendo que la sangre permanezca estancada en las extremidades inferiores.

En personas con determinados factores de riesgo, esta situación puede desembocar en una trombosis venosa profunda, es decir, la formación de un coágulo que bloquea parcial o totalmente una vena. Los síntomas más habituales son hinchazón de una pierna, dolor, sensación de pesadez, aumento de temperatura y cambios en la coloración de la extremidad.

El principal peligro es la embolia pulmonar

La complicación más temida aparece cuando una parte del trombo se desprende y viaja a través del torrente sanguíneo hasta los pulmones, provocando un tromboembolismo pulmonar. Esta situación puede manifestarse mediante dolor torácico, dificultad respiratoria o sensación de falta de aire y requiere atención médica urgente.

Los especialistas insisten en que la prevención resulta sencilla y eficaz. Entre las recomendaciones destacan levantarse periódicamente durante el vuelo para caminar por el pasillo, realizar ejercicios de flexión y extensión de los pies desde el asiento, mantener una adecuada hidratación y utilizar medias de compresión, especialmente en trayectos largos.

Estas medidas cobran aún más importancia en personas con factores predisponentes como obesidad, tabaquismo, deshidratación, tratamientos hormonales o trastornos de la coagulación.

Los expertos recuerdan además que la administración preventiva de heparina no está indicada para la población general y únicamente debe utilizarse en pacientes de alto riesgo bajo supervisión médica.

Ante cualquier síntoma compatible con una trombosis durante o después de un vuelo, como la inflamación repentina de una pierna acompañada de dolor o enrojecimiento, los profesionales recomiendan acudir cuanto antes a un servicio sanitario para realizar una valoración especializada y evitar posibles

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