Celos y acoso: difunde imágenes sexuales de su expareja para humillarla

La Guardia Civil esclarece en Gran Canaria un delicado caso de difusión de material íntimo sin consentimiento, un delito que atenta directamente contra la intimidad y la dignidad personal de las víctimas en el entorno digital.

Los hechos se remontan a finales de 2025 y principios de 2026, cuando una mujer denunció estar siendo objeto de acoso, coacciones y una campaña de desprestigio por parte de un varón con el que había mantenido una relación sentimental. Movido presuntamente por los celos, el investigado habría enviado fotografías íntimas y vídeos de contenido sexual explícito a terceras personas, sin la autorización de la víctima y con el claro objetivo de menoscabar su integridad moral.

La investigación, desarrollada por agentes de la Guardia Civil de Vecindario, reveló que el material había sido captado en un entorno privado -un domicilio y un lugar de ocio- y difundido posteriormente a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, acompañándose además de mensajes vejatorios hacia la afectada.

Una de las claves del caso fue la declaración de un testigo que confirmó haber recibido de manera no deseada dicho material sensible, así como las insistentes comunicaciones del presunto autor para obtener información sobre la vida privada de la víctima. El análisis exhaustivo de las pruebas digitales permitió consolidar la acusación.

Aunque el investigado mostró inicialmente una actitud desafiante e intentó eludir su responsabilidad, la solidez de las evidencias y el trabajo meticuloso de los agentes forzaron su comparecencia en dependencias oficiales, donde fue informado de sus derechos y se instruyeron diligencias por un presunto delito de descubrimiento y revelación de secretos.

El atestado policial ha sido remitido al Juzgado de Instrucción de San Bartolomé de Tirajana. Desde la Guardia Civil se subraya que la difusión de contenido íntimo sin consentimiento constituye una forma de violencia psicológica, con consecuencias profundas y duraderas, agravadas por la facilidad de propagación y permanencia de los contenidos en internet.

Este caso vuelve a poner el foco en la importancia de denunciar de inmediato este tipo de hechos y en la necesidad de proteger la intimidad y la dignidad de las personas frente al uso ilícito de las nuevas tecnologías.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies