El Complejo de Zonzamas cambia de estrategia para evitar la fuga de plásticos
El Complejo Ambiental de Zonzamas arrastraba desde hace años un problema que el viento se ha encargado de hacer especialmente visible: bolsas y otros residuos ligeros que terminan fuera de las instalaciones y se acumulan en los terrenos próximos. El Cabildo asegura ahora que ha reforzado los recursos destinados a combatir esta situación, tanto con labores de limpieza como con actuaciones dentro del propio recinto.
Otro de los asuntos pendientes y que llevará una importante inversión son las medidas contraincendios que deberá introducir en los próximos años el Complejo, una deficiencia que quedó claramente exhibida en el gran incendio sufrido en mayo de 2024.

(Imagen de archivo)
En cuanto a los plásticos, la institución insular recuerda que las denuncias por la dispersión de plásticos no son recientes. En 2020 ya se hablaba de un auténtico problema en las inmediaciones de Zonzamas y durante los años siguientes se repitieron las imágenes de bolsas desplazadas por el viento y las recogidas organizadas por vecinos y colectivos ambientales.
Desde el actual mandato, el Cabildo ha destinado -dentro del Plan de Empleo FDCAN 2023-2026- cerca de 1,8 millones de euros y 23 trabajadores a un servicio específico de retirada de plásticos, escombros y otros residuos en Zonzamas, si bien es cierto que estos trabajadores se dedican también a la limpieza de otros espacios rurales,
Desde el Cabildo afirman que la cifra contrasta con los 204.800 euros contemplados anteriormente para un servicio que incluía la recogida de residuos especiales, escombros y limpieza del complejo.
La estrategia planteada por la Corporación insular no se limita a recoger las bolsas una vez que han escapado del complejo, dicen. El Cabildo ha aprobado actuaciones para modificar distintas áreas de Zonzamas y mejorar el almacenamiento y tratamiento de los residuos; entre otros motivos, porque la normativa europea así lo exige.

Entre ellas figura la transformación del área de trituración mediante nuevos trojes para recibir, separar y almacenar los materiales, además de mejoras en los firmes destinados al tránsito de vehículos y al tratamiento de residuos voluminosos.
También está previsto cerrar la actual playa de descarga con una nueva nave adosada a la planta de clasificación, con el objetivo de proteger los residuos de la intemperie.
El Cabildo también señala que se han establecido controles sobre la entrada y aceptación de determinados residuos, con posibilidad de rechazar aquellos que no cumplan las condiciones establecidas.
La institución cifra en más de 10 millones de euros las actuaciones de modernización previstas en Zonzamas, que incluyen infraestructuras, viales, tratamiento de residuos, redes de lixiviados y pluviales y protección contra incendios.
Lo que algunos cursis llaman “mar de plástico” puede tener un componente casi poético si uno se olvida de que se trata, literalmente, de bolsas volando por Zonzamas.
Pero las inversiones en el complejo no responden solo a una cuestión estética: el Cabildo debe adaptar estas instalaciones a las exigencias de la normativa europea sobre residuos, un ámbito en el que Bruselas lleva años reclamando avances a España y que puede acabar generando sanciones si las obligaciones no se cumplen.









