Canarias cerró 2025 con un descenso del 62% en las llegadas de inmigración

Canarias cerró 2025 con un descenso histórico en la llegada de inmigrantes irregulares por vía marítima, una caída que alivia parcialmente la presión sobre el Archipiélago tras varios años de récords sostenidos. Según los datos acumulados del Ministerio del Interior, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025 arribaron a las Islas 17.788 personas, frente a las 46.843 registradas en 2024, lo que supone 29.055 llegadas menos y una reducción del 62%.

El retroceso se refleja también en el número de embarcaciones interceptadas, que pasó de 692 cayucos y pateras en 2024 a 263 en 2025, una bajada del 62%, confirmando una menor actividad en la ruta atlántica, la más mortífera de Europa.

El dato canario contrasta de forma notable con el escenario vivido desde 2020, cuando las Islas se consolidaron como el principal punto de entrada irregular a España. La presión migratoria desbordó en aquel periodo los recursos de acogida, con especial impacto en islas como Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro o Gran Canaria, donde los centros de atención y los dispositivos de emergencia llegaron a situaciones límite.

En 2025, sin embargo, el Archipiélago deja de ser el epicentro absoluto del fenómeno migratorio, aunque sigue concentrando más de la mitad de las llegadas marítimas a España.

España reduce un 31,7% la inmigración irregular total

A escala nacional, España registró 36.775 llegadas irregulares por vía marítima y terrestre en 2025, frente a las 64.019 de 2024, lo que supone 27.244 personas menos y una caída global del 31,7%.

La vía marítima continúa siendo la principal puerta de entrada, con 32.925 personas, aunque muy lejos de las cifras del año anterior. El número de embarcaciones también descendió de forma significativa, pasando de 1.810 en 2024 a 1.235 en 2025.

Mientras Canarias experimenta un desplome de llegadas, la Península y Baleares presentan una evolución más desigual. En conjunto, estas zonas registraron 15.108 inmigrantes por vía marítima, ligeramente por encima de los 14.480 del año anterior, con un aumento moderado de 628 personas. Península: 7.787 llegadas, 811 menos que en 2024. Baleares: 7.321 llegadas, con un incremento del 14,9%, consolidando la ruta argelina como una vía en expansión.

El informe del Interior también confirma un repunte significativo de la inmigración terrestre en Ceuta y Melilla. En total, ambas ciudades autónomas registraron 3.850 entradas, frente a las 2.647 del año anterior, con especial incidencia en Ceuta, que concentró 3.523 accesos, casi mil más que en 2024.

En Canarias alivio, no solución

Aunque el descenso de llegadas supone un alivio evidente para los recursos de acogida canarios, las instituciones y ONG advierten de que se trata de una tregua coyuntural. Las causas estructurales de la migración -conflictos, pobreza, inestabilidad política y cambio climático en África occidental- permanecen intactas.

En islas como Lanzarote, donde cada repunte se traduce rápidamente en impacto social, el dato de 2025 se recibe con prudencia. Menos pateras no significa menos responsabilidad: la atención humanitaria, la integración y la coordinación interadministrativa siguen siendo retos de primer orden.

El cierre de 2025 confirma que la ruta canaria es extremadamente sensible a los controles, acuerdos internacionales y condiciones marítimas, pero también que puede reactivarse con rapidez. Canarias sale de un año de respiro relativo, consciente de que la inmigración irregular no desaparece, solo cambia de rumbo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies