Arrecife sigue esperando la adjudicación mientras los semáforos siguen fallando

Los conductores de Arrecife siguen circulando a trompicones. No por el tráfico en sí, sino por una red semafórica que, pese a haber sido renovada recientemente, continúa acumulando fallos, apagones intermitentes y averías que se repiten con una preocupante normalidad. Una situación que se prolonga desde hace meses y que, a mediados de enero de 2026, sigue sin una solución definitiva.

El origen del problema no es nuevo. El Ayuntamiento de Arrecife sacó a licitación el servicio de mantenimiento y reparación de la red municipal de semáforos, incluyendo cámaras y red de fibra, a finales de octubre de 2025. El contrato, con un valor estimado cercano a los 500.000 euros y una duración de dos años, debía evitar el deficiente mantenimiento del sistema de regulación del tráfico.

La mesa de contratación abrió las ofertas el 25 de noviembre de 2025 y, según fuentes municipales, propuso ya entonces a la empresa que debía asumir el servicio. Sin embargo, más de un mes después, la adjudicación oficial sigue sin materializarse. Mientras tanto, los semáforos continúan fallando.

Cruces estratégicos con señales apagadas, semáforos que permanecen en ámbar durante días, fases descoordinadas que generan retenciones innecesarias o situaciones de riesgo… El catálogo de incidencias es amplio y conocido por los conductores de la isla, que han terminado por asumir estas deficiencias como parte del paisaje urbano. No ocurre lo mismo con los visitantes, muchos de los cuales muestran su sorpresa -y preocupación- ante un sistema que no siempre ofrece garantías básicas de seguridad vial.

Las quejas vecinales se multiplican, especialmente en zonas de alto tránsito como las entradas a la ciudad o los ejes comerciales. Conductores, peatones y profesionales del transporte coinciden en señalar que el problema no es puntual, sino estructural. Y lo más llamativo es que afecta a una red que fue renovada con tecnología moderna, pero que sigue sin un mantenimiento estable y eficaz.

Desde el consistorio se insiste en que el procedimiento administrativo sigue su curso y que la licitación, tramitada mediante procedimiento abierto y sujeta a regulación armonizada, requiere cumplir todos los plazos legales. Sin embargo, en la calle la paciencia se agota. La sensación generalizada es la de un bloqueo burocrático que tiene consecuencias directas en la seguridad y en la imagen de la capital.

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