La ciudad de Arrecife amplía hasta los 220 inmuebles su patrimonio protegido
Arrecife cuenta desde esta semana con el nuevo Catálogo Municipal de Bienes Patrimoniales Culturales, un documento largamente esperado que multiplica por más de diez el número de inmuebles protegidos en la capital lanzaroteña. El catálogo, recibido oficialmente por la Concejalía de Patrimonio que dirige el edil Maciot Cabrera, incluye 220 bienes y elementos patrimoniales, frente a los 19 que recogía el listado vigente desde 1991.
La actualización del catálogo supone la corrección de una carencia histórica en la gestión urbanística y patrimonial del municipio. Durante más de tres décadas, Arrecife ha operado con un instrumento claramente insuficiente, integrado además en un Plan General aprobado en 2003 y desfasado respecto a la legislación actual, especialmente tras la entrada en vigor de la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias de 2019.
El nuevo documento ha superado ya el trámite de evaluación ambiental estratégica, lo que permite avanzar hacia su aprobación inicial por parte del Pleno municipal. Este paso resulta clave para dotar de seguridad jurídica tanto a la administración como a propietarios y técnicos, en un contexto en el que la falta de criterios claros ha generado conflictos, pérdidas patrimoniales y decisiones discrecionales.
Desde el punto de vista técnico, el catálogo identifica y ordena bienes de distintas tipologías -arquitectónicas, históricas y culturales- representativos de la evolución urbana y social de Arrecife. Además de establecer niveles de protección, fija criterios de intervención que buscan equilibrar la conservación del patrimonio con el desarrollo urbano, una de las asignaturas pendientes de la capital.
La ampliación del catálogo no está exenta de debate, ya que implica nuevas limitaciones para determinados inmuebles y obliga a adaptar proyectos privados y públicos a las exigencias patrimoniales. Sin embargo, también corrige años de desprotección y arbitrariedad, en los que bienes de valor histórico quedaban fuera de cualquier amparo legal.
Con la recepción del documento, el Ayuntamiento encara ahora una fase decisiva: la aprobación inicial, la exposición pública y la resolución de alegaciones. Un proceso que pondrá a prueba la voluntad política y la capacidad técnica para cerrar definitivamente un instrumento esencial para la identidad y la planificación futura de Arrecife.







