El superyate Sea Ranger hace escala estos días en la capital lanzaroteña
El Puerto de Arrecife acoge estos días la escala del Sea Ranger, un llamativo superyate de 77 metros de eslora que no pasa desapercibido para quienes transitan por la zona portuaria de la capital lanzaroteña. La embarcación, que enarbola bandera de Malta, permanece atracada en los muelles mientras despierta la curiosidad de residentes y visitantes.
Aunque en la actualidad figura entre los grandes yates privados de lujo, el Sea Ranger fue construido en 1973 por el astillero alemán Schichau Seebeck como un remolcador oceánico. Con el paso de los años fue transformado por completo hasta convertirse en una embarcación destinada al uso recreativo de alto nivel, manteniendo parte de la robustez propia de su diseño original.
El valor estimado del Sea Ranger ronda los 50 millones de dólares, mientras que sus costes anuales de operación se sitúan en torno a los cinco millones de dólares, según estimaciones del sector náutico. Estas cifras pueden variar en función del mantenimiento, la tripulación, el combustible y otros gastos asociados a una embarcación de estas características.
Un antiguo remolcador convertido en yate de lujo
El Sea Ranger cuenta con capacidad para alojar a 12 huéspedes, atendidos por una tripulación de 14 personas. Está propulsado por motores Deutz, que le permiten alcanzar una velocidad máxima de 18,5 nudos y mantener una velocidad de crucero de unos 15 nudos.
Entre sus características técnicas destaca una autonomía superior a las 31.000 millas náuticas, lo que le permite realizar largas travesías sin necesidad de repostar con frecuencia. Además, dispone de estabilizadores Quantum, un sistema diseñado para mejorar el confort durante la navegación al reducir el balanceo provocado por el oleaje.
El yate presenta un volumen interior de 1.890 toneladas brutas y figura registrado a nombre de la empresa rumana GSP BIGFOOT 5 CORP, aunque navega bajo pabellón maltés, una circunstancia habitual entre grandes embarcaciones privadas.
La presencia de grandes yates en el Puerto de Arrecife es relativamente habitual durante determinadas épocas del año, especialmente en sus recorridos entre Europa, el Atlántico y otros destinos internacionales.







