En Canarias, un par no siempre significa exactamente dos

“Dame un par” puede acabar en dos, tres o incluso más cosas, dependiendo de quién lo diga, dónde y qué se esté pidiendo. Una expresión cotidiana que en las Islas tiene un significado flexible y que forma parte de esa manera tan canaria de entender el lenguaje.

Si alguien en Canarias te dice “dame un par”, no tengas tan claro que vas a recibir exactamente dos cosas. Puede que sean dos, sí. Pero también puede aparecer una tercera. Y ahí no necesariamente hay un error de cálculo.

El secreto está en que, en el habla cotidiana de las Islas, “un par” puede funcionar más como una cantidad aproximada que como una cifra matemática exacta. Su significado depende del contexto, de la confianza entre quienes hablan y, sobre todo, de lo que se esté contando.

La palabra par tiene un significado tradicional muy claro: un conjunto formado por dos elementos. Un par de zapatos, un par de calcetines o un par de guantes son, en principio, dos unidades que forman una pareja. Pero en la conversación diaria la expresión se ha relajado. “Un par” puede utilizarse para transmitir la idea de “unos pocos”, sin necesidad de precisar una cantidad exacta.

De ahí salen frases perfectamente reconocibles: “te llamo en un par de minutos”, “cómprame un par de cosas” o “me tomé un par de cervezas”.

El problema llega cuando quien escucha interpreta par de manera estrictamente numérica.
—¿Cuántos quieres?
—Un par.
—¿Dos?
—Sí, más o menos.

Ese “más o menos” es precisamente la clave. Porque si realmente se necesitan dos unidades exactas, lo más sencillo es decir “dos”. Si se dice “un par”, puede existir cierto margen. Y ese margen es especialmente habitual en las conversaciones informales.
Una cuestión de lenguaje, no de matemáticas

Así que la próxima vez que alguien en las Islas diga “un par”, antes de sacar la calculadora conviene mirar el contexto. i está hablando de zapatos, probablemente sean dos. Si está pidiendo unos minutos, quizá convenga tener algo más de paciencia.

Porque en Canarias, como ocurre con tantas expresiones del habla popular, la cantidad exacta no siempre está en la palabra, sino en la intención de quien la pronuncia. Y a veces un par son dos. O dos y pico.

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