Caraballo reivindica el legado de Pérez Parrilla para frenar el crecimiento conejero

El candidato de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) a la Presidencia del Cabildo de Lanzarote, Yoné Caraballo, ha reivindicado el legado del expresidente insular Enrique Pérez Parrilla cuando se cumplen cinco años de su fallecimiento, especialmente su papel en el impulso del Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOT) de 1991.

Caraballo considera que aquella decisión representa uno de los principales ejemplos de la capacidad de Lanzarote para adoptar medidas firmes destinadas a proteger su territorio frente a un modelo de crecimiento turístico que, a su juicio, amenazaba con transformar la identidad de la isla.

El candidato canarista ha destacado la determinación de Pérez Parrilla para establecer límites al desarrollo turístico. “Gobernar Lanzarote también significaba poner límites”, ha señalado, al tiempo que ha defendido que el PIOT permitió cambiar el rumbo de la isla y contener el desarrollismo.

Para Caraballo, aquel debate vuelve a cobrar actualidad ante el crecimiento demográfico que experimenta Lanzarote. El dirigente de NC-BC sostiene que la expansión turística está generando una presión creciente sobre la vivienda, la sanidad, la educación, el agua, la movilidad y los servicios públicos, además de sobre la propia capacidad territorial de la isla.

“Hoy tenemos un desafío que guarda muchas similitudes con las décadas de los 80 y 90: decidir qué Lanzarote queremos ser y hasta dónde estamos dispuestos a crecer”, ha afirmado.

En este contexto, Caraballo reclama recuperar la capacidad política para establecer límites y ordenar el territorio atendiendo al interés de la población residente y de las futuras generaciones.

El candidato considera que recordar a Pérez Parrilla no debe limitarse a un ejercicio de memoria. A su juicio, su trayectoria debe servir como referencia para afrontar el actual debate sobre el modelo de isla y la necesidad de compatibilizar la actividad económica con la protección del territorio.

“El territorio es un patrimonio colectivo, no una mercancía para especular”, ha defendido Caraballo, que reclama dirigentes capaces de enfrentarse a las presiones económicas cuando, según sostiene, esté en juego el interés general.

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