El Cabildo plantea ahora a los ayuntamientos reducir un 94% el suelo para renovables
Tras la crítica de los alcaldes socialistas, el Cabildo de Lanzarote y La Graciosa ha informado del trabajo conjunto con los siete ayuntamientos de la isla para consensuar una propuesta sobre las futuras Zonas de Aceleración de Energías Renovables (ZAR), tras presentar las conclusiones del informe técnico elaborado por la Reserva de la Biosfera.
Los municipios dispondrán ahora de un plazo de tres semanas para estudiar el documento, realizar aportaciones y plantear posibles alternativas antes de que la propuesta definitiva sea elevada al Consejo de la Reserva de la Biosfera y remitida posteriormente al Gobierno de Canarias.

La principal conclusión del estudio pasa por una reducción sustancial de la superficie inicialmente prevista para la implantación de estas zonas. Frente a las 3.163 hectáreas recogidas en el primer borrador elaborado por el Ejecutivo autonómico, el informe plantea limitar la ocupación a menos de 200 hectáreas, lo que representa aproximadamente el 0,25 % del territorio insular.
La propuesta defiende que el desarrollo de las energías renovables debe concentrarse prioritariamente en cubiertas de edificios públicos y privados, aparcamientos, infraestructuras ya existentes y terrenos degradados, limitando al máximo la ocupación de suelo rústico y preservando los espacios de mayor valor ambiental y paisajístico.
Entre las actuaciones recogidas en el documento destaca la creación de un parque fotovoltaico junto al centro penitenciario de Tahíche, cuya producción eléctrica estaría destinada principalmente al ciclo integral del agua, con el objetivo de reducir el elevado consumo energético asociado a la desalación, depuración y distribución del recurso hídrico en la isla.
El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, señaló que el informe constituye «una base técnica sólida» para abrir un proceso de diálogo con los municipios y construir una propuesta consensuada para Lanzarote. Según explicó, el objetivo es que cada ayuntamiento pueda analizar el documento y aportar alternativas antes de trasladarlo a los órganos competentes.
Betancort insistió en que la institución insular mantiene una apuesta decidida por las energías renovables, aunque defendió que su implantación debe realizarse «de forma ordenada y adaptada a la realidad de Lanzarote», priorizando espacios ya transformados y respetando el paisaje como uno de los principales valores de la isla.
En la misma línea, el consejero de Energía, Miguel Ángel Jiménez, afirmó que las conclusiones del estudio respaldan la estrategia que viene defendiendo el Cabildo, basada en impulsar el autoconsumo, las comunidades energéticas y la utilización de cubiertas, aparcamientos y terrenos degradados para la instalación de sistemas fotovoltaicos.
Potencial energético
El informe, elaborado por el equipo redactor del programa BIOCRIT y las Directrices BIODIR, concluye que Lanzarote dispone de capacidad suficiente para avanzar hacia un modelo energético más autosuficiente sin poner en riesgo sus valores ambientales y paisajísticos.
Entre sus datos más relevantes, el estudio estima que las cubiertas existentes en la isla podrían albergar hasta 906 megavatios de potencia fotovoltaica, suficiente para cubrir una parte muy importante de la demanda energética insular sin necesidad de ocupar grandes superficies de suelo.
Además, recomienda situar las nuevas instalaciones cerca de los principales centros de consumo eléctrico, favorecer el uso de terrenos de titularidad pública, recuperar antiguas canteras y otros espacios degradados para fines energéticos, combinar la energía solar con la eólica y sistemas de almacenamiento, e incorporar estudios específicos de integración paisajística en cada proyecto.
El documento también subraya la necesidad de preservar los espacios agrícolas, corredores visuales, montañas, laderas y valles de mayor valor ambiental, con el objetivo de compatibilizar la transición energética con la protección del territorio y la identidad paisajística de Lanzarote.






