Un nuevo año 2026 para repensar entre todos Lanzarote y La Graciosa
El 2026 se presenta como un año clave para Lanzarote y La Graciosa, un punto de inflexión en el que la isla deberá decidir cómo crecer sin perder su equilibrio. Entre los retos históricos del agua, la presión sobre el territorio y la necesidad de garantizar un futuro digno para quienes nacieron aquí, el nuevo año llega cargado de preguntas, pero también de oportunidades.
El 2026 será un año clave para la digitalización en Canarias. En Lanzarote, esto se deberá traducir en más servicios públicos online y trámites más ágiles. La tecnología seguirá demostrando que desde una isla pequeña se puede pensar en grande.
En un lugar sin ríos ni grandes acuíferos, el agua seguirá siendo uno de los grandes desafíos de 2026. Y como todos los conejeros y conejeras sabemos, aquí el agua siempre será un bien escaso por muchos ingresos turísticos que tengan las administraciones. La mejora de las desaladoras, la reducción de pérdidas en la red y una gestión más eficiente serán fundamentales. El nuevo año exigirá responsabilidad colectiva para proteger un recurso esencial, limitado y costoso, donde cada gota cuenta.

El progreso no puede medirse solo en cifras económicas. El 2026 debe ser también el año de cuidar a quienes nacieron en Lanzarote, muchos de los cuales hoy se sienten extraños en su propia tierra. Garantizar el acceso a la vivienda, frenar la pérdida de poder adquisitivo, ofrecer oportunidades laborales dignas y proteger los servicios públicos –con especial atención al de transporte- será clave para que las nuevas generaciones puedan construir su proyecto de vida en la isla.
El 2026 debería ser también el año de reforzar la participación ciudadana real, la que se construye desde el diálogo directo, la escucha activa y la implicación en los espacios colectivos. Las redes sociales pueden servir para opinar o expresarse, pero no son participación en sí mismas ni sustituyen los procesos democráticos, el debate sereno ni la toma de decisiones compartidas.
Turismo más consciente y sostenible
El turismo, nuestro motor económico, continuará su transformación. En 2026 se afianzará un modelo que prioriza la calidad frente a la cantidad, el respeto al territorio y la integración con la vida local. Un turismo que conviva con quienes habitan la isla y que contribuya a mejorar su bienestar.
La transición energética deberá seguir avanzando como una necesidad inaplazable. El sol y el viento deben reducir la dependencia energética, mejorar procesos como la desalación y reforzar el compromiso ambiental de Lanzarote con su futuro.
El nuevo año será también una oportunidad para fortalecer la cultura lanzaroteña, que siempre fue un referente regional. Apoyar el talento local, proteger las tradiciones y fomentar la creatividad será esencial para mantener viva la identidad de la isla en un contexto de cambio constante.
Más allá de previsiones y discursos, el verdadero reto del 2026 estará en las personas. En la capacidad para construir un modelo de isla equilibrado, sostenible y justo. El nuevo año no traerá soluciones mágicas, y seremos nosotros quienes tangamos que decidir de forma colectiva.






