Quejas y desconfianzas vecinales tras la restricción del consumo de agua

… Y quejas del Ayuntamiento de Teguise ante la Dirección Insular de Salud Pública. Lo cierto es que la mañana ha sido de ajetreo, de idas y venidas de decenas de vecinos de Nazaret y Las Cabreras que, de momento, tienen restringido el uso del agua tras la prohibición decretada por la Dirección del Área de Salud Pública de Lanzarote.

La comunicación de restricción resultó desde el principio preocupante para los habitantes de estas poblaciones, ya que se prohibía incluso el baño. La voz de alarma se decretaba a las 19:00 horas de la jornada del martes, y hoy miércoles, a partir de las 15:00 horas, está previsto conocer el resultado de otro análisis del agua que podría reabrir los grifos de los más de 2.000 habitantes de derecho que suman estas poblaciones del centro de la Isla.

Esta mañana, en las proximidades del centro socio cultural local, muchas dudas, quejas y desconfianza en el escenario donde el Ayuntamiento de Teguise, con la colaboración del Consorcio del Agua de Lanzarote, había puesto en marcha el dispositivo de cubas y reparto de garrafas para garantizar el suministro de los habitantes.

Quejas, fundamentalmente por la falta de comunicación que habían sufrido las horas anteriores. Eusebio, uno de los afectados, relataba cómo se habían enterado de la restricción (“por wasap”) los habitantes del lugar. Criticaba la inexistencia de comunicación pública: “Podrían haber lanzado un bando, o mandado a la Policía Local a comunicar el asunto a los vecinos… Porque no todos tenemos Internet”, decía. Mientras, otro vecino, garrafa en mano, comentaba que esa falta de comunicación era evidente ya que “el sólo hecho de ver a tan pocas personas acaparando agua aquí, demuestra que muchos no lo saben”.

Lo cierto es que el reparto de garrafas de agua, de la cuba o del camión de reparto, era lento, pero constante.

En el capítulo de quejas también estaba el hecho de que, esa cuba, no tenía grifo adaptado alguno, con lo que una avispada mujer tuvo que idearse el sistema de sifón que le ayudaba a llenar las garrafas que traían para avituallarse.

Respuesta del Ayuntamiento de Teguise

Poco después de las 9:30 horas de mañana, el alcalde de Teguise, Oswaldo Betancort, aparecía en la explanada acompañado por el concejal de Vías, Eugenio Robayna, y “daba la cara” ante los vecinos. “Estoy aquí para explicarles lo sucedido y ver que todo marcha bien”, comentó en un primer momento.

Se quejaba también el responsable del consistorio de la nula comunicación entablada con el Área de Salud de Lanzarote. “No hemos recibido aún información alguna de Salud Pública; fue ayer martes, cuando a las siete de la tarde me llamó el gerente de Canal Gestión Lanzarote, Gerardo Díaz, para comunicarme las restricciones”, apuntó.

A partir de entonces se tomaron las medidas de comunicación (afirmó que ya ayer se emitió un bando municipal), de reparto de agua y se requirieron los análisis del agua y medidas precisas para hoy, a partir de las tres de la tarde, anunciar el resultado del último análisis y poder dar carpetazo al asunto.

La palabras del alcalde no convencieron a algunos vecinos, diez de los cuales, según apuntaba allí el propio Eusebio, han decidido analizar por su propia cuenta el agua. Un agua con bacterias que ellos no pudieron imaginar en ningún momento que era negativa para el consumo humano: “Nosotros en ningún momento notamos nada… Fue ayer, cuando al enterrarnos, algunos la colocamos en un recipiente y comprobamos que, en reposo, se notaba lo turbia que estaba”, comenta.

Determinar las causas

No es probable que trasciendan las causas que infectaron al agua. Pero incluso el motivo real de la decisión de la Dirección del Área de Salud Pública de Lanzarote es aún un misterio, o por lo menos, no se ha hecho público.

Está claro que la restricción del uso -para hacer la comida, para beber e incluso para bañarse- se produce porque los análisis regulares detectaron la existencia de bacterias en el agua. Lo demás en torno a los motivos son especulaciones, pero preocupa a los vecinos, que quieren conocer la verdad.

Una de estas hipótesis habla de la posible mezcla en el agua de abastecimiento de la zona con agua de riego, de bastante baja calidad, o incluso, con aguas fecales.

En algún lugar de la red se pudo mezclar, por error, el agua destinada al riego con las que van dirigidas al consumo humano. O quizá, debido a que algunos vecinos tienen pequeñas estaciones de depuración de aguas fecales, también por error, haber conectado mal la línea a la propia red de su vivienda y, de ahí, haberse mezclado con la de abastos del exterior cuando no había suministro.

Y otra hipótesis: las bacterias del cadáver de algún animal, en contacto con la red de abastecimiento.

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