Noda pide en una moción replantear la aceleración energética en suelo rústico

El debate sobre el futuro energético de Lanzarote vuelve a intensificarse. El consejero del Grupo Mixto, Óscar Noda, ha presentado una moción en la que rechaza la actual propuesta de Zonas de Aceleración de Energías Renovables (ZAR). A su juicio, este planteamiento supone un giro drástico respecto a la trayectoria histórica de la isla en materia de planificación territorial, caracterizada por una defensa férrea del paisaje como seña de identidad.

Noda considera especialmente cuestionable que la propuesta concentre gran parte de la implantación en suelo rústico. Asegura que, además de contradecir el modelo tradicional de protección, se trata de terrenos con alto valor paisajístico y ambiental. El consejero recuerda que Lanzarote es Reserva de la Biosfera, un estatus que implica cuidar no solo la biodiversidad, sino también la integridad del territorio y su coherencia estética.

El político subraya otra crítica: la apuesta por proyectos de gran formato impulsados por grandes corporaciones energéticas. Según argumenta, este enfoque difícilmente generará una reducción significativa en la factura eléctrica de hogares y empresas. Las decisiones, añade, deberían priorizar el autoconsumo, las instalaciones en edificios y el aprovechamiento de espacios ya degradados antes que ocupar suelo virgen.

La moción cuestiona además la falta de transparencia y la ausencia de una justificación técnica clara sobre las superficies elegidas para las ZAR. Noda menciona estudios de la Universidad de La Laguna que estiman necesidades de suelo muy superiores a las planteadas, y considera que este desajuste refleja inconsistencias en el modelo energético propuesto para la isla.

Entre sus peticiones, insta a que la ubicación de las ZAR sea redefinida con urgencia y que se priorice el uso de superficies urbanas o antrópicas. También solicita la elaboración de planes municipales para impulsar el autoconsumo colectivo, así como que las empresas distribuidoras publiquen de forma regular la capacidad disponible en sus centros de transformación, un dato que suele ser difícil de obtener para la ciudadanía y para pequeñas empresas.

La crítica de Noda se suma a la preocupación de colectivos sociales que temen que la implantación masiva de proyectos renovables mal planificados reproduzca dinámicas que ya han generado polémica en otras islas, donde parques eólicos y fotovoltaicos se han aprobado sin un análisis territorial profundo.

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