La superficie cultivada dibuja décadas de altibajos con la viña como protagonista

La superficie cultivada de Lanzarote ha experimentado importantes oscilaciones durante las últimas tres décadas, con etapas de crecimiento, retrocesos pronunciados y una recuperación en los años más recientes. En ese recorrido, la viña mantiene un papel central en la estructura agrícola insular y continúa siendo el cultivo que más terreno ocupa.

Los datos de la Estadística Anual de Superficies y Producciones de Cultivos, recopilados por el Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote a partir de las cifras oficiales, muestran que la evolución del campo lanzaroteño está lejos de responder a una tendencia de crecimiento constante. La serie refleja cambios notables entre ejercicios y evidencia la importancia de comparar periodos para comprender la situación actual del sector.

En 1995, la superficie cultivada ascendía a 3.094 hectáreas. En los años siguientes se registraron fuertes variaciones y, a comienzos de la década de 2000, la isla volvió a superar las 4.000 hectáreas. El máximo de la serie se alcanzó en 2004, con alrededor de 4.735 hectáreas, antes de iniciarse una evolución marcada por sucesivos descensos y recuperaciones.

El retroceso más acusado de los últimos años se produjo con la pandemia, cuando la superficie agrícola en 2021 se situó en torno a las 2.878 hectáreas. Desde entonces, la tendencia ha vuelto a ser ascendente, aunque con variaciones entre ejercicios.

En 2024 se contabilizaron 3.872 hectáreas, mientras que en 2025 la cifra aumentó hasta las 4.028. El último dato supone 156 hectáreas más en un año, una subida aproximada del 4%. Esta recuperación, sin embargo, debe interpretarse dentro de una serie histórica que ya registró superficies considerablemente mayores a principios de siglo.

La viña mantiene su peso en el campo insular

En paralelo a estos cambios, el viñedo conserva su protagonismo en la agricultura lanzaroteña. En 2025, la superficie dedicada a la vid alcanzó las 2.929 hectáreas, frente a las 2.930 del ejercicio anterior. La diferencia es mínima y apunta a una estabilidad en la extensión registrada durante los dos últimos años.

Con esas cifras, la viña representa aproximadamente el 73% de las 4.028 hectáreas cultivadas en Lanzarote en 2025. Es decir, cerca de tres de cada cuatro hectáreas agrícolas de la isla están dedicadas a este cultivo.

La distribución confirma la singularidad del modelo agrario insular, en el que la vid ocupa una posición muy superior a la de cualquier otro grupo de cultivos. Las hortalizas suman 275 hectáreas en 2025, mientras que los cereales alcanzan las 152. Los tubérculos contabilizan 56 hectáreas y los cultivos industriales, 64.

La distancia entre la viña y el resto de las producciones evidencia el peso que tiene la viticultura en la configuración del territorio agrícola de Lanzarote. Su importancia no se limita a la extensión ocupada, sino que también está vinculada a uno de los paisajes rurales más reconocibles de la isla.

La evolución de la superficie agrícola tampoco es uniforme entre cultivos. Las variaciones de las tierras dedicadas a hortalizas, tubérculos, cereales y otras producciones pueden modificar el total insular, mientras que el viñedo mantiene una presencia dominante en el conjunto.

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