El Molina Orosa incorpora la resonancia magnética cardiaca a sus servicios
El Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa ha ampliado su cartera de servicios con la incorporación de la resonancia magnética cardiaca, una herramienta diagnóstica de alta precisión que permite evaluar de forma integral la estructura y función del corazón. Hasta ahora, los pacientes de Lanzarote debían ser trasladados al hospital de referencia en Gran Canaria para someterse a esta prueba, lo que suponía retrasos y molestias añadidas.
En su primera semana en funcionamiento, el equipo ha realizado ocho estudios que ya han permitido detectar insuficiencias aórticas, cardiopatías dilatadas y descartar la presencia de trombos intracavitarios. Este tipo de hallazgos son clave para ajustar tratamientos y evitar desplazamientos innecesarios, especialmente en pacientes con patologías crónicas.
La resonancia cardiaca aporta información que otras pruebas no pueden ofrecer con la misma precisión. Permite analizar en una sola exploración el funcionamiento de las cavidades y válvulas, así como estudiar cardiopatías congénitas y miocardiopatías complejas. Su implantación supone un avance significativo en la autonomía diagnóstica del hospital, que en los últimos años ha incorporado nuevas tecnologías para reducir derivaciones.
Un logro colectivo
La jefa del servicio de Radiodiagnóstico, Heidy Sáenz, valora esta incorporación como un logro colectivo del personal de radiología y cardiología, que ha recibido formación específica en centros de referencia de la comunidad autónoma. Esta preparación era imprescindible para manejar una técnica que exige experiencia tanto en la ejecución como en la interpretación de las imágenes.
Por su parte, el gerente de los Servicios Sanitarios, Pablo Eguia, destaca que este avance mejora la accesibilidad de los pacientes y optimiza los recursos sanitarios insulares. La resonancia cardiaca se suma a un proceso de modernización progresiva, aunque persisten desafíos como la falta de especialistas y la creciente demanda de pruebas diagnósticas.
El salto tecnológico también tiene un componente logístico: al reducir derivaciones, el sistema sanitario disminuye costes, libera espacio en centros de referencia y mejora la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, quedan pendientes mejoras en la coordinación con atención primaria, que deberá adaptar sus circuitos para aprovechar las nuevas capacidades diagnósticas.
La puesta en marcha del servicio no elimina los problemas estructurales del hospital, pero sí representa un avance en un área donde Lanzarote estaba en clara desventaja respecto a otras islas. La experiencia de las primeras pruebas confirma que la resonancia cardiaca permitirá diagnósticos más rápidos y precisos, un aspecto crucial para enfermedades en las que el tiempo de actuación marca la diferencia.






