Diez palabras made in Lanzarote y La Graciosa que aún nos definen
El habla conejera conserva términos propios que siguen vivos en la calle, en las casas y en los recuerdos. Algunas se escuchan cada día; otras resisten en boca de la gente mayor. Todas forman parte de una manera muy nuestra de nombrar el mundo.
El habla de Lanzarote y La Graciosa es directa, expresiva y cargada de matices que no siempre se encuentran en el diccionario. Muchas de sus palabras nacieron del trabajo en el campo, de la vida marinera o de la convivencia cotidiana en pueblos pequeños. Te traemos diez términos made in Lanzarote muy nuestros.
Conejer@
Gentilicio popular de la isla. Más que un origen, expresa identidad y pertenencia.
Rebumbio
Alboroto, jaleo o confusión. Muy usada en casa… y también en el fútbol.
Jilorio
Hambre intensa, de la que no espera. “Tengo un jilorio que no veo”.
Tollina
Palo, golpe o reprimenda. Puede ser literal o figurada.
Desmandado
Alguien sin control, especialmente niños inquietos o personas alborotadas.
Apotalado
Persona cansada, desganada o sin fuerzas para hacer nada.
Machango
Muñeco, figura o, según el contexto, persona poco seria.
Fisco
Cantidad pequeña. Un fisco de agua, un fisco de tiempo.
Escachado
Algo roto, aplastado o en mal estado. También se aplica a personas muy cansadas o hechas polvo.
Cholas
Chanclas o sandalias de playa. Término cotidiano en Lanzarote, ligado al clima, al mar y a la vida diaria.
Estas palabras no solo nombran cosas: cuentan historias. Mantenerlas vivas es conservar una parte del carácter de Lanzarote, ese que se transmite hablando, escuchando y compartiendo, generación tras generación.





