Brígida Camacho, ejemplo de trabajo y emprendimiento en Playa Blanca
Brígida Camacho Camacho está a punto de cumplir 86 años y su historia forma parte de la memoria viva de Playa Blanca y del desarrollo turístico del sur de Lanzarote. Durante más de cinco décadas trabajó incansablemente en la restauración y la hostelería junto a su marido, Cristóbal Santana, sacando adelante a su familia y contribuyendo al crecimiento de la localidad.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Yaiza ha querido reconocer su trayectoria personal y profesional como ejemplo de constancia, esfuerzo y emprendimiento femenino en el municipio.
La historia de Brígida comienza en Las Breñas, aunque siendo apenas una niña se trasladó junto a su familia a Playa Blanca. La vida no fue fácil desde el principio. Tras la muerte de su padre, ella y su madre tuvieron que hacerse cargo del cuidado de sus ocho hermanos, lo que obligó a Brígida a asumir responsabilidades desde muy pequeña.
“Me gustaba tanto mi bar que estaba en la cocina y me asomaba para resolver problemas y hablar con la gente”, recuerda con una sonrisa al evocar aquellos años de trabajo constante.
Junto a su marido, emprendió el negocio familiar que acabaría convirtiéndose en el conocido establecimiento ‘Casa Brígida’. Mientras ella se encargaba de la cocina y la atención a los clientes, Cristóbal salía a buscar productos del mar como cangrejos, lapas o pescado fresco.
El pequeño bar comenzó sirviendo a trabajadores vinculados a la construcción del muelle de Playa Blanca y a los primeros establecimientos turísticos de la zona. Con el paso del tiempo, el negocio fue creciendo hasta convertirse en restaurante, con un comedor instalado en el patio de la propia vivienda familiar.
La popularidad del lugar fue aumentando y cada fin de semana llegaban visitantes de otros municipios de Lanzarote para disfrutar de paellas, mariscos y pescado fresco.
Con el auge del turismo surgió además una nueva oportunidad: ofrecer alojamiento. Así nacieron los ‘Apartamentos Brígida’, ampliando la actividad familiar y atrayendo a visitantes extranjeros que incluso llegaron a sentirse parte de la familia.






