Un investigador de la ULPGC alerta del impacto de los vertidos en la marina canaria

El director del Instituto Universitario ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Ricardo Haroun, ha alertado de las consecuencias que están teniendo los vertidos de aguas residuales y las salmueras procedentes de las desaladoras sobre los ecosistemas marinos de Canarias. El investigador considera que esta situación requiere una respuesta «urgente» por parte de las administraciones para implantar modelos de gestión más eficaces y sostenibles.

Haroun sostiene que la pérdida de calidad de las aguas costeras no solo afecta a la biodiversidad y a la conservación de los hábitats marinos, sino que también puede tener repercusiones para la salud de los bañistas y para la imagen turística del archipiélago.

Estas reflexiones fueron trasladadas por el investigador durante el I Encuentro Regional de los Consejos Científicos de las Reservas de la Biosfera de Canarias, celebrado recientemente en Fuerteventura y organizado por la Red Canaria de Reservas de la Biosfera.

En la reunión participaron representantes científicos de las siete reservas del archipiélago, además de técnicos y responsables de distintas administraciones públicas.

Preocupación por la pérdida de biodiversidad

Según explicó Haroun, uno de los asuntos que centró el encuentro fue la preocupación por la pérdida de biodiversidad, especialmente en el medio marino, asociada, entre otros factores, a la gestión de las aguas residuales y al incremento de los vertidos de salmueras generadas por las plantas desaladoras.

El investigador afirmó que en Canarias se están produciendo cada vez más vertidos de aguas residuales, en algunos casos insuficientemente tratadas, así como un aumento del volumen de salmueras vertidas al mar. A su juicio, estos vertidos, tanto los autorizados como los ilegales, están ocasionando impactos sobre distintos hábitats marinos.

Entre los ecosistemas más afectados citó los sebadales, de los que, según indicó, «una parte importante» ha desaparecido en las últimas décadas. Haroun recordó que estas praderas marinas constituyen zonas de refugio y reproducción para numerosas especies, incluidas algunas de interés para la pesca artesanal.

El director de ECOAQUA defendió que existen soluciones técnicas capaces de reducir o incluso eliminar estos vertidos y señaló que su implantación podría generar empleo vinculado a la economía azul. Además, apuntó que tanto programas europeos como inversión privada ofrecen posibilidades de financiación para acometer estas actuaciones, con el objetivo de avanzar hacia una gestión ambiental más sostenible de las aguas costeras canarias.