Lanzarote y la tarjeta postal, un buen regalo de Navidad en la Casa Amarilla

¿Qué es lo primero que harías si, visitando una exposición de viejas tarjetas postales de tu pueblo o ciudad, junto a tus hijos, te toparas irremediablemente con recuerdos de lugares y/o amigos? Pues harías lo que los adolescentes llaman dar la brasa.

Te pondrían muy interesado en que tus vástagos conocieran algunos de los lugares que han cambiado allí, alguno de los recuerdos que, como buen padre/madre que eres, te gustaría compartir con ellos. Porque no hay nada que nos apasione más que jugar a ser historiadores con los pequeños.

Y quizá, por tu insistencia, o porque tienes unos chiquillos muy curiosos, pues resulta que no das la brasa y, entretenido y ameno, tu recorrido por las viejas postales se convierte en una agradable visita, en un regalo para tu escaso tiempo libre.

Esa visita, en el caso que nos ocupa, comienza con la desvencijada bicicleta de un cartero que descansa junto a una gran imagen de la cara campesina de la Isla.

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Nos encontramos en la nueva exposición que acoge la Casa Amarilla, un cuidado espacio expositivo -antigua Casa Cabildo- situado en la Calle León y Castillo de Arrecife y que está integrada en la amplia Red de Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo de Lanzarote.

Si analizamos al despliegue expositivo, estrenan bajo la batuta del Centro de Datos una propuesta expositiva con el habitual rigor documental que suele acompañar las puestas en escena de este lugar. Y, aunque no era sencillo superar a la predecesora exposición sobre el cine en Lanzarote, han logrado una selección y ejecución que resulta, de nuevo, sobresaliente.

El gusto por nuestro patrimonio

El burro, el picón, el arado, el volcán, la arena fina, el viento… Son todos elementos definitorios del paisaje lanzaroteños del pasado siglo. Así que, al visitar una colección de decenas de tarjetas postales de la Isla, ellos estarán también presentes.

“Mira, esas eran las salinas; y esa de ahí la calle donde vivía… (fulanito de tal).”, le comentaba una abuela a uno de sus nietos, dos protagonistas de una familia con la que coincidíamos en el paseo documental. Otro de los pequeños que salpicaban la sala se había enfundado unos auriculares, para escuchar el audio que también aliña el recorrido.

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Nosotros ya habíamos despedido las salas principales, y nos encontrábamos junto a un escritorio, redactando una postal… Vaya, hay que reconocer que aquello también nos había pillado desentrenados; pero fue divertido.

Y es que, como curiosidad, los visitantes tienen también la oportunidad de abandonar las salas adquiriendo, escribiendo y enviando una tarjeta postal, algo muy propio.

La imagen de Lanzarote, hoy repartida en un sinfín de portales, dispositivos y redes telemáticas, también fue protagonista en las tarjetas postales, poniendo su grano de arena en la promoción turística durante años.

Ahora, los lanzaroteños tienen una buena oportunidad de echar la mirada al pasado en la exposición ‘Lanzarote y la tarjeta postal’.

hay que recordar que la Casa Amarilla es un espacio divulgativo del Cabildo de Lanzarote que organiza exposiciones temporales centradas en el Conocimiento y la Memoria de Lanzarote. La programación y los contenidos expositivos de La Casa Amarilla están a cargo del Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote, mientras que los CACT son los encargados de los servicios información turística, tienda de productos culturales y gestión del espacio y del mantenimiento de las instalaciones.

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