Canarias, el laboratorio franciscano de los derechos humanos
Canarias fue mucho más que una escala en las rutas atlánticas hacia el Nuevo Mundo. Según expone el jurista y académico Alfonso Licata, el Archipiélago se convirtió entre los siglos XIV y XV en un auténtico laboratorio de diálogo intercultural, evangelización y defensa de los derechos de los indígenas.
La expansión atlántica de los franciscanos estuvo vinculada desde el siglo XIII a una nueva concepción del océano como espacio de conexión. Los frailes viajaron junto a comerciantes y aportaron conocimientos religiosos, médicos, astronómicos y matemáticos. En este contexto, Lanzarotto Malocello habría establecido hacia 1312 un asentamiento duradero en Lanzarote basado, según el texto, en la paz, el trato y el comercio.
El equilibrio se quebró a mediados del siglo XIV con las incursiones destinadas a obtener esclavos. Frente a esta situación, la Iglesia impulsó el llamado experimento de Telde, iniciado en 1351, donde religiosos permanecieron durante décadas entre los indígenas, aprendiendo su lengua y tratando de transmitir el Evangelio sin recurrir a la imposición.
Licata sitúa en el pensamiento de Raimundo Lulio una de las bases intelectuales de este modelo. Los franciscanos defendieron que los guanches eran Veri Homines, seres humanos dotados de razón y alma, y plantearon el diálogo desde elementos comunes entre las distintas culturas. También desarrollaron vocabularios de las lenguas indígenas y estudiaron sus costumbres, sociedad y alimentación.
La defensa de los indígenas adquirió una dimensión jurídica durante el siglo XV. Los franciscanos denunciaron ante la Curia Papal la esclavización de los canarios y cuestionaron la legitimidad de las llamadas guerras justas. Esta presión desembocó en la bula Sicut Dudum, promulgada por el papa Eugenio IV entre 1434 y 1435, que ordenó la liberación de los esclavos canarios y defendió su libertad con independencia de que hubieran sido bautizados.
El artículo concluye que esta experiencia desarrollada en Canarias dejó un precedente que posteriormente tendría continuidad en la defensa de los indígenas americanos. En 1492, cuando las naves de Cristóbal Colón hicieron escala en las Islas, Canarias ya acumulaba una experiencia de evangelización, aprendizaje lingüístico y debate sobre la protección jurídica de los pueblos indígenas.
Licata desarrollará este episodio histórico en la conferencia “Los Franciscanos y las Islas Canarias: laboratorio de fraternidad y derechos humanos (1312-1500)”, organizada por la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote dentro del Aula Extraordinaria. La sesión está prevista para el lunes 24 de agosto a las 18:00 horas.








