No a tumbar chozas; Pueblo Maho denuncia un trato desigual frente a los hoteles

La asociación cultural Pueblo Maho ha mostrado su rechazo al derribo de las chozas tradicionales de la costa de Mala y ha denunciado lo que considera una diferencia de trato por parte de las administraciones hacia estas construcciones vinculadas históricamente al aprovechamiento de los recursos marinos.

En un comunicado, la organización sostiene que estas chozas formaban parte de una forma de vida tradicional de las familias de Lanzarote, que durante los meses de verano se desplazaban a la costa para pasar temporadas, obtener alimentos del mar y compartir espacios de ocio y convivencia familiar.

Según Pueblo Maho, estas estancias no tenían únicamente una finalidad económica, sino que constituían también lugares de encuentro, colaboración y transmisión de conocimientos, relatos y juegos entre generaciones. La asociación considera que esta práctica forma parte de los saberes tradicionales y de la memoria vinculada al patrimonio inmaterial de Lanzarote.

La organización considera que distintas medidas administrativas han reducido progresivamente las posibilidades de mantener estas prácticas tradicionales en el litoral. En este sentido, recuerda la desaparición de los espacios de acampada en lugares como El Cable o Caletón Blanco y critica las actuaciones desarrolladas en otras zonas costeras de la isla.

Pueblo Maho sostiene que la progresiva ocupación turística del litoral ha provocado que la población insular haya perdido espacios vinculados tradicionalmente al mar. La asociación interpreta este proceso como una pérdida de usos, costumbres y formas de relación con la costa que, a su juicio, forman parte de la identidad cultural de la isla.

El colectivo también cuestiona el marco normativo aplicado al litoral y recuerda la sucesión de leyes que, desde la Ley de Aguas de 1866 y las posteriores normas de Puertos y Costas, han regulado la titularidad y ocupación del dominio público marítimo-terrestre.

Comparación con el antiguo Papagayo Arena

Uno de los principales argumentos de Pueblo Maho es la comparación entre las chozas tradicionales y determinados establecimientos turísticos situados en la franja costera.

La asociación menciona expresamente el antiguo Papagayo Arena actualmente denominado Sandos Papagayo Beach Resort, y sostiene que mientras las chozas de Mala y Órzola reciben órdenes de derribo, otras construcciones de mayor dimensión han disfrutado, según denuncia, de un tratamiento administrativo diferente.

Pueblo Maho afirma que las chozas no impiden el paso terrestre ni el acceso al mar y que no fueron construidas sobre un vial público o un paseo de acceso al litoral. Frente a ello, sostiene que el establecimiento hotelero citado se encuentra afectado por el nuevo deslinde marítimo-terrestre aprobado por la Dirección General de Costas en el ámbito del Plan Parcial de Las Coloradas.

La asociación recuerda asimismo que, según su comunicado, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y otros autos judiciales han ordenado la demolición de parte de la estructura del antiguo Papagayo Arena, aunque el derribo no se habría ejecutado.

Críticas al Cabildo y a Costas

El colectivo extiende sus críticas tanto a Costas como al Cabildo de Lanzarote. Considera que mientras las chozas tradicionales carecen de una protección patrimonial suficiente, determinadas instalaciones turísticas han recibido autorizaciones que han permitido mantener su actividad.

Entre las diferencias que señala, Pueblo Maho destaca que el Cabildo no habría protegido los valores patrimoniales asociados a las chozas tradicionales, mientras que al antiguo Papagayo Arena se le habría concedido una autorización turística provisional.

También sostiene que Costas ha autorizado al establecimiento hotelero la apertura de dos nuevos accesos peatonales hacia el litoral, mientras que las construcciones tradicionales se enfrentan a procedimientos de demolición.

La asociación cuestiona igualmente la diferencia entre unas construcciones y otras desde el punto de vista material y patrimonial. Frente a los grandes edificios turísticos de hormigón, reivindica el valor de las chozas construidas con piedra y vinculadas a las familias que históricamente utilizaban la costa.

Pueblo Maho amplía su denuncia a otros establecimientos turísticos y cita al Gran Meliá Salinas, además de terrazas, jardines y piscinas que, según afirma, ocupan espacios de la franja de dominio público y continúan desarrollando su actividad.

La asociación considera que existe una “disimetría administrativa” en la aplicación de las políticas de protección y ocupación del litoral: mientras las administraciones actúan contra las chozas que representan una forma de vida tradicional, otros usos turísticos permanecen activos.

El colectivo reclama así una mayor protección del patrimonio cultural vinculado al mar y advierte de que la desaparición de estas construcciones supone también la pérdida de una parte de la memoria colectiva de Lanzarote.

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