El Gobierno canario invierte en paisaje pero las carreteras esperan soluciones
El Gobierno de Canarias ha aprobado definitivamente el proyecto de restauración ambiental de los márgenes de la LZ-3, la circunvalación de Arrecife, una actuación que contará con un presupuesto de 1.825.000 euros y un plazo de ejecución de 12 meses.
La intervención contempla la restauración paisajística y revegetación de los márgenes y enlaces de esta carretera, además de la retirada del rofe rojo para sustituirlo por picón negro. El proyecto incluye también pantallas acústicas en las zonas próximas a viviendas, limpieza de residuos y restos vegetales y eliminación de especies exóticas.

A estas medidas se sumarán una red de riego independiente, soluciones de drenaje sostenible, trabajos de embellecimiento con piedra basáltica y la colocación de pantallas antideslumbramiento en la mediana.
El viceconsejero de Infraestructuras, Francisco Javier González, ha defendido que la actuación permitirá mejorar la integración de la LZ-3 en el entorno y corregir impactos acumulados durante años. Según el Ejecutivo autonómico, el proyecto sigue las directrices del informe BIOCRIT y del Pacto por el Paisaje de Lanzarote.
Red viaria insular
Sin embargo, la inversión adquiere una dimensión diferente al situarla en el conjunto de las necesidades viarias de Lanzarote durante el actual mandato. La restauración de la LZ-3 se convierte -junto a la construcción del paso inferior de Playa Honda- en una de pocas actuaciones de envergadura en un escenario marcado por importantes proyectos de carreteras todavía pendientes desde hace décadas en la Isla de los Volcanes.
Entre ellos figura el desdoblamiento de la LZ-40 entre Arrecife y Puerto del Carmen, una vía cada vez más tensionada por el crecimiento del tráfico. También continúa sin una solución definitiva el peligroso tramo de la LZ-1 entre Yaiza y Playa Blanca, escenario hace apenas unas semanas de un accidente mortal en el que fallecieron dos personas.
A ello se suma la falta de una salida clara para la adaptación de la LZ-2 a su paso por Playa Honda y la posibilidad de habilitar un ramal desde Argana.
Todo ello ocurre mientras el parque móvil de Lanzarote ya supera los 150.000 vehículos, aumentando la presión sobre una red viaria cuya planificación durante este mandato está siendo cuestionada por expertos y sectores sociales.








